El Siervo Sin Entrañas (4:13)
(Jaime Olguín Mesina - Iván Olguin Pisani)
Hubo una vez un rey muy severo al que un vasallo debía, mucho dinero, Diez mil talentos de oro era la deuda y el pobre siervo no tiene una moneda.
Ordena el rey quitarle su casa vender su tierra, su muebles para pagarla Mandó vender a sus hijos y a su mujer ya él, también como esclavo, mandó vender El pobre siervo imploró desesperado: -si me perdonas, todo te pago.- El rey se compadeció de aquel vasallo la deuda le perdonó mandó soltarlo. Nunca olvides el perdón que Dios te da
Cuando te hagan, una ofensa los demás, Disculpemos, no guardemos, ningún rencor Y si alguno nos ofende, demos perdón. A su casa, muy contento se fue bailando pero tuvo un encuentro inesperado:
Un hombre que le debía poco dinero y pagarle no podía desde hace tiempo.
-Págame ahora mismo Mis cien denarios o acabarás en la cárcel de presidiario.-
Aunque el deudor le rogó, todo fue en vano: lo llevaron ante el juez y fue apresado
La noticia llegó al rey, quién, indignado, mandó que se lo trajeran encadenado
"Una deuda muy cuantiosa te he perdonado y tu condenas a otro por cien denarios
Ahora ve tú a la cárcel siervo malvado no saldrás hasta que pagues el último ochavo"
Nunca olvides el perdón que Dios te da cuando te hagan una ofensa los demás
Disculpemos, no guardemos ningún rencor y si alguno nos ofende: demos perdón.
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